viernes, 16 de mayo de 2014

LA IMAGEN

No hay nada, como dejar de ser anónimo. Para que la gente te vea atractivo/a. Vivimos en un mundo de personas comunes, personas feas, guapas, interesantes, o dolorosas a lo visual. Un mundo anodino que premia la belleza como el primer paso para conocer a alguien. Nuestra imagen es, nuestra carta de presentación. El primer paso que damos para abrir nuestra persona al conocimiento. Intentamos mostrarnos lo mejor posible. Ser así, mejor vistos en la sociedad.
 
Imagen, belleza, conservación, apariencia… preocupaciones cotidianas en nuestro día a día. Son muchas las personas que cuidan su imagen. La intentan mejorar. Cosméticos, deporte, ropa, maquillaje, depilación… existen mil y una manera de engañar a la genética. Cierto es, que somos presionados por los medios audiovisuales. Ellos que viven de la imagen, nos muestran lo que es, o lo que debe ser. Dan sus pautas y cánones de belleza. Ya lo dicen; “si no entra por los ojos… no entra”.

Es que, vivimos de lo visual. La vista nos aporta multitud de información. Es el primer sentido, que no aporta un primer examen de lo que nos rodea. Sí, un examen. Nuestro cerebro tiene una parte que se llama cerebro primario o cerebro histórico. Recopila con nuestro ADN, multitud de información acumulada por la evolución de nuestra especie. Una especie de herencia en el aprendizaje de nuestros ancestros.   Y en este aprendizaje ancestral, la belleza nos enseñaba que una persona era sana. Que su vida no pasó


por penurias, ni enfermedades. Por eso, ese rostro era hermoso. Porque la vida no se había cebado con des fortunios.

Pero como ya he dicho al principio: No hay nada, como dejar de ser anónimo. Para que la gente te vea atractivo/a. Y me refiero al cine, música o televisión. Multitud de personajes o personalidades que al aparecer en televisión u otros medios audiovisuales nos resultan de lo más atractivos. Cuando en realidad, son gente de lo más común. Persona que al exponerse a lo público, son vistas por miles de ojos. Y no únicamente muestran sus cuerpos o rostros, sino también su manera de ser, de vivir o su alma.

Realmente es esto último lo que los hace tan atractivos. No es cosa sólo de su físico, sino también de todo lo demás que muestran. Sus gestos, sus palabras, sus muecas… en una palabra, su alma.
Lo que os quiero decir. Es que no os preocupéis tanto por esa carta de presentación que es vuestra imagen. Sino que busquéis la manera de haceros presentes. De presentaros al mundo y enseñar quiénes sois. No tengáis miedo porque os conozcan. Porque vean vuestras risas, vuestras muecas o tics. Mostraros, mostraros como el momento os lo pida. Ser vosotros mismos, porque tened claro que yo, no puedo ser vosotros.


Olvidaros del estúpido físico. Que esto no os limite. Mostraros, exhibiros con gracia e ilusión. Disfrutar con vosotros mismos, y los demás disfrutarán con vosotros también. Y por muy difícil que penséis que sois de ver. Recordad, que el ojo se acostumbra a toda condición. Y que el cariño y el aprecio que alguien te puede dar. Puede ser adictivo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario