martes, 6 de mayo de 2014

Cuando el fascismo dominó Europa


                Lo primero es felicitar a los aficionados del Atlético de Madrid  y a los Aficionados del Real Madrid. ¡Enhorabuena por la final! Listo, hasta aquí mis palabras amistosas. Se acabó el buen rollo y las buenas intenciones. Ahora sólo me queda decir, que todo las palabras que a continuación salen de mi boca. Son un mero desahogo de toda la MIERDA con mayúsculas que aporta este Fútbol moderno.

   Estoy hasta los putos cojones de este juego actual, al que llaman fútbol moderno. Harto de tanto Farsa, Mandriles y Patético que inundan las denominadas “noticias deportivas”. Harto de ver ese juego televisivo de ¿Quién la tiene más grande? ¿Cristiano, Messi, Diego Costa? Su Puta Madre la tiene más grande. Así de grande, como mis santos cojones la tienen de grande. Es tan sumamente grande que al mear  tocan el agua del váter. Es tan sumamente grande; que ese instrumento del amor duerme en una cama supletoria. Harto de ver, como se crea polémica, como se hace tendencia el más burro o como se hace creer que este mundo es cosa de blanco o negro. (Blanco o blaugrana).
Pero bueno, de la prensa uno se libra. La deja de ver,  se olvida de leerla o simplemente se evita en los temas de conversación. Pero este problema cambia cuando el tema se vuelve social. Cuando todo el mundo se involucra en él. Y me explico:

Hace unos días un aficionado del Villareal, tiraba un plátano a un jugador del F.C. Barcelona. Como el objeto lanzado era un plátano. Todo el mundo daba por hecho, que era una ofensa racista. Y claro, ahora España esa grande, una y libre. Es una racista de mierda….

Pues sí y no. Desde siempre el fútbol en España es una fuente de insultos, un gran manantial en donde las personas de dedican a esparcir su bilis. Unos dicen que es la fuente perfecta para desahogar sus penas, otros traen su fascismo de casa para esparcirlo por el estadio. Unos insultan por insultar. Insultan al jugador blanco, al negro, al árbitro y a la puta madre que parió el topo. Otros insultan a dedo. Llevan ensayado el insulto de casa, o bien traen el insulto en grupo.  En el caso de Villareal, no sé si insultaban a dedo o por el contrario a ráfagas. Sé que el gesto no está bien, tanto si es un plátano como un mechero, como una moneda. El impacto puede hacer daño.


Pero lo que realmente me preocupa. Es lo que no se cuenta. Esos fans o ultras como los llamo yo. Son aupados por los grandes clubes. Tanto Mandriles, como Patético de Madrid son caldo de cultivo para pequeños y grandes fascistas encubiertos por banderas de colores. Enseñando por Europa o por la liga española estandartes fascistas. Simbología y apología de la violencia es enseñada en un juego como el fútbol moderno. Evidentemente que se rompe la cabeza por sus clubes, pero vergonzoso es ver. Como alimentan un fascismo que debería estar muerto o enterrado por completo.  

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