lunes, 26 de mayo de 2014

El día en que todos ganaron


No suelo hablar de política. No me gusta, no la comparto y me repatea oír hablar de ella.  Pero un día es un día. Y hoy; es el día en que todos ganaron.
Ayer fueron las elecciones europeas. Ayer, el futuro de la vieja Europa se decidía con sobres (Y no, con esos que trajeron cola, aquí en Spain.) Cada europeo/a mayor de 18 años elegía el partido político que según su criterio, merecía gobernar Europa.
Aller, el mundo de la pantomima y el postureo cruzaban sus dedos para reunir el mayor número de votos. Y así, obtener su trozo de poder. Su pedacito de cielo, su Valhalla personal en donde cada rudo político pudiese reinar o bien, descansar durante cuatro años.
¡Qué suerte! ¡Ganaron todos! No hay derrotadas, ni vencidos. Son todos ganadores. 
La derecha tiene su parte, pues aquí en Spain. Obtuvieron más votos que los rivales. Y como no, su cola también conocida como Europa es reinada por la derecha.  
La tímida Izquierda  española recortó su distancia con la derecha.
Los Independentistas catalanes se auparon hacia Europa. Y la palabra “Independencia” ya suena y tiene su eco propio.
Los Euro-indignados tienen representación en la cámara con Podemos.  Pues parece que todo el mundo puede, menos este humilde servidor.
Y la ¿sorpresa? La extrema derecha de Francia… pues no es tan sorpresa.
Lo que me sorprende es que todo el mundo tiene voz. La desgañita, la rompe, la alzan al cielo. Te insultan en el día a día. Recordándote los méritos de unos, los fracasos de otros. Lo que pude ser, lo que ellos harían, lo que dejarían de hacer, lo que deberían hacer… Pero cuando llega el día. El 55% de la población que tiene derecho a hablar, se quedan callados.
No suelo hablar de política. Como ya he dicho; me repatea, me cabrea y me importa un pito. Pero soy consciente, del esfuerzo titánico que se hubo de realizar. Para que tal día como ayer. Yo tuviese el poder de ser representado en un sobre que me personificase. De que mi voz se escuchase, sin tener que ser alzada.   
Y hoy, escucharé como todo el mundo dirá: “Era visto”, “Pois ahora estamos jodidos” “Este e o principio do cambio” “Esto con Franco no pasaba”…. Pero ayer, sentados en sus sillones decidieron, que otros decidiesen por ellos. 

viernes, 16 de mayo de 2014

LA IMAGEN

No hay nada, como dejar de ser anónimo. Para que la gente te vea atractivo/a. Vivimos en un mundo de personas comunes, personas feas, guapas, interesantes, o dolorosas a lo visual. Un mundo anodino que premia la belleza como el primer paso para conocer a alguien. Nuestra imagen es, nuestra carta de presentación. El primer paso que damos para abrir nuestra persona al conocimiento. Intentamos mostrarnos lo mejor posible. Ser así, mejor vistos en la sociedad.
 
Imagen, belleza, conservación, apariencia… preocupaciones cotidianas en nuestro día a día. Son muchas las personas que cuidan su imagen. La intentan mejorar. Cosméticos, deporte, ropa, maquillaje, depilación… existen mil y una manera de engañar a la genética. Cierto es, que somos presionados por los medios audiovisuales. Ellos que viven de la imagen, nos muestran lo que es, o lo que debe ser. Dan sus pautas y cánones de belleza. Ya lo dicen; “si no entra por los ojos… no entra”.

Es que, vivimos de lo visual. La vista nos aporta multitud de información. Es el primer sentido, que no aporta un primer examen de lo que nos rodea. Sí, un examen. Nuestro cerebro tiene una parte que se llama cerebro primario o cerebro histórico. Recopila con nuestro ADN, multitud de información acumulada por la evolución de nuestra especie. Una especie de herencia en el aprendizaje de nuestros ancestros.   Y en este aprendizaje ancestral, la belleza nos enseñaba que una persona era sana. Que su vida no pasó


por penurias, ni enfermedades. Por eso, ese rostro era hermoso. Porque la vida no se había cebado con des fortunios.

Pero como ya he dicho al principio: No hay nada, como dejar de ser anónimo. Para que la gente te vea atractivo/a. Y me refiero al cine, música o televisión. Multitud de personajes o personalidades que al aparecer en televisión u otros medios audiovisuales nos resultan de lo más atractivos. Cuando en realidad, son gente de lo más común. Persona que al exponerse a lo público, son vistas por miles de ojos. Y no únicamente muestran sus cuerpos o rostros, sino también su manera de ser, de vivir o su alma.

Realmente es esto último lo que los hace tan atractivos. No es cosa sólo de su físico, sino también de todo lo demás que muestran. Sus gestos, sus palabras, sus muecas… en una palabra, su alma.
Lo que os quiero decir. Es que no os preocupéis tanto por esa carta de presentación que es vuestra imagen. Sino que busquéis la manera de haceros presentes. De presentaros al mundo y enseñar quiénes sois. No tengáis miedo porque os conozcan. Porque vean vuestras risas, vuestras muecas o tics. Mostraros, mostraros como el momento os lo pida. Ser vosotros mismos, porque tened claro que yo, no puedo ser vosotros.


Olvidaros del estúpido físico. Que esto no os limite. Mostraros, exhibiros con gracia e ilusión. Disfrutar con vosotros mismos, y los demás disfrutarán con vosotros también. Y por muy difícil que penséis que sois de ver. Recordad, que el ojo se acostumbra a toda condición. Y que el cariño y el aprecio que alguien te puede dar. Puede ser adictivo. 

martes, 6 de mayo de 2014

Cuando el fascismo dominó Europa


                Lo primero es felicitar a los aficionados del Atlético de Madrid  y a los Aficionados del Real Madrid. ¡Enhorabuena por la final! Listo, hasta aquí mis palabras amistosas. Se acabó el buen rollo y las buenas intenciones. Ahora sólo me queda decir, que todo las palabras que a continuación salen de mi boca. Son un mero desahogo de toda la MIERDA con mayúsculas que aporta este Fútbol moderno.

   Estoy hasta los putos cojones de este juego actual, al que llaman fútbol moderno. Harto de tanto Farsa, Mandriles y Patético que inundan las denominadas “noticias deportivas”. Harto de ver ese juego televisivo de ¿Quién la tiene más grande? ¿Cristiano, Messi, Diego Costa? Su Puta Madre la tiene más grande. Así de grande, como mis santos cojones la tienen de grande. Es tan sumamente grande que al mear  tocan el agua del váter. Es tan sumamente grande; que ese instrumento del amor duerme en una cama supletoria. Harto de ver, como se crea polémica, como se hace tendencia el más burro o como se hace creer que este mundo es cosa de blanco o negro. (Blanco o blaugrana).
Pero bueno, de la prensa uno se libra. La deja de ver,  se olvida de leerla o simplemente se evita en los temas de conversación. Pero este problema cambia cuando el tema se vuelve social. Cuando todo el mundo se involucra en él. Y me explico:

Hace unos días un aficionado del Villareal, tiraba un plátano a un jugador del F.C. Barcelona. Como el objeto lanzado era un plátano. Todo el mundo daba por hecho, que era una ofensa racista. Y claro, ahora España esa grande, una y libre. Es una racista de mierda….

Pues sí y no. Desde siempre el fútbol en España es una fuente de insultos, un gran manantial en donde las personas de dedican a esparcir su bilis. Unos dicen que es la fuente perfecta para desahogar sus penas, otros traen su fascismo de casa para esparcirlo por el estadio. Unos insultan por insultar. Insultan al jugador blanco, al negro, al árbitro y a la puta madre que parió el topo. Otros insultan a dedo. Llevan ensayado el insulto de casa, o bien traen el insulto en grupo.  En el caso de Villareal, no sé si insultaban a dedo o por el contrario a ráfagas. Sé que el gesto no está bien, tanto si es un plátano como un mechero, como una moneda. El impacto puede hacer daño.


Pero lo que realmente me preocupa. Es lo que no se cuenta. Esos fans o ultras como los llamo yo. Son aupados por los grandes clubes. Tanto Mandriles, como Patético de Madrid son caldo de cultivo para pequeños y grandes fascistas encubiertos por banderas de colores. Enseñando por Europa o por la liga española estandartes fascistas. Simbología y apología de la violencia es enseñada en un juego como el fútbol moderno. Evidentemente que se rompe la cabeza por sus clubes, pero vergonzoso es ver. Como alimentan un fascismo que debería estar muerto o enterrado por completo.