Soy el hombre cafeína.
De mente despierta
De mente abstraída
De gran alegría.
Mis ojos son platos
Que susurran
canciones raídas.
Para cabezas
perdidas.
Remojando mis labios
En oscuro café
Relleno de protésica
proteína
Mi mente
comprometida.
Odio quedarme sin palabras
Dejar mi boca silenciada.
Por eso, acompaño el
silencio
Con el oscuro néctar de
la energía.
Cargarme las pilas
Destrozar mis riñones
Con golpes de
cañones.
Toda una vida perdida
En el pozo oscuro de
la alegría.
Sentir mí amargo aliento
Golpeando el papel
Con oscura tinta.
Amargo sabor de la
energía.
Soy el hombre cafeína.
El que sobrevive día
a día
A su enorme impertinencia.
Dando vida a su sin
sentido
Con la palabra escrita.

