Antiguamente conocíamos como redes sociales; aquellos sitios
o lugares. En donde, la confluencia de gente era la suficiente como para
obtener contacto e información del mundo. (Cotillear, relacionarse.)Es decir;
Bares, cafeterías, parques, discotecas, reuniones de… o cualquier lugar en
donde hubiese gente.
Pero llegamos
al siglo XIX y todo cambió. Llegó la importancia del inglés. Y con él, el
peligro de lo anglosajón. Llegaron los fotologs, los Tuenti, los Facebook… la información
rápida y el afán de protagonismo. Llegaron los spam de los cotilleos. El todo
el mundo sabe todo, y el que no se entere es… TONTO. Perdón, looser.
Información
sobre personas anónimas. Que ahora gozaban de una popularidad que los convertían
en “superstarts”. Un status que les hacía más interesantes, pero a la vez más
vulnerables. Gracias a sus Facebook o tuentis, podían ser imagen de un estiloso
estilo de vida. Un ejemplo a seguir, una tendencia, un ser cool que brillase por
sus hazañas y gran compromiso en la red. Un mundo cargado de Likes. Que incentivaban a
estos iluminatis de lo social. Pero a la par que nacen estos superstars, esta
gente cool. Nace su contracultura, los haters o trolls. Que se dedicaban a
despreciar, odiar y tolear a esta gente tan popular. Haciéndolos vulnerables,
ridículos o volviéndolos en lo que más odiaban, en loosers.
Nace twitter
y con él, la información a lo bestia. Ahora
todo el mundo es profeta, periodista, megastars. Gracias al sistema de Fav, o a
los famosos retwit, la información de estos sujetos recorre las redes. Informando
o desinformando a partes iguales. Que si muere… El rey, Lina Morgan, Morgan
Freman… Trolean a políticos, famosos,
futbolistas y modelos. Crean tendencia con su información. Perdón que no me
acostumbro, crean TT (trending Topic). Deciden que es digno o no, de ser
contado. Ah! Y no olvidarse de los hashtag, que si algo merece la pena ser
mencionado, o tratado ha de llevar de acompañamiento uno.
Y aquí
es a donde acabo llegado. Al 29 de abril de 2014. Noticia del periódico digital
Europapress. En donde encuentro la
noticia de una chica estadounidense de 32 años de edad. Una joven que pierde la
vida en la carretera, tras acabar de realizar un Selfie, y compartirlo en la
red. Diciendo; “La canción Happy me pone muy feliz”.
Y es
que, amigos. El peligro nos acecha en términos anglosajones. Ser TT es
peligroso, crear tendencia, es peligroso. Y perder nuestra intimidad es
peligroso. Y como en este caso, mortal.
La noticia la podréis encontrar aquí:
http://www.europapress.es/chance/gente/noticia-courtney-sanford-subio-foto-facebook-segundos-despues-coche-estrello-20140428191617.html
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