martes, 29 de abril de 2014

Selfie, Instragran, Facebook y otros peligros del inglés

Antiguamente conocíamos como redes sociales; aquellos sitios o lugares. En donde, la confluencia de gente era la suficiente como para obtener contacto e información del mundo. (Cotillear, relacionarse.)Es decir; Bares, cafeterías, parques, discotecas, reuniones de… o cualquier lugar en donde hubiese gente.
                Pero llegamos al siglo XIX y todo cambió. Llegó la importancia del inglés. Y con él, el peligro de lo anglosajón. Llegaron los fotologs, los Tuenti, los Facebook… la información rápida y el afán de protagonismo. Llegaron los spam de los cotilleos. El todo el mundo sabe todo, y el que no se entere es… TONTO. Perdón, looser.

                Información sobre personas anónimas. Que ahora gozaban de una popularidad que los convertían en “superstarts”. Un status que les hacía más interesantes, pero a la vez más vulnerables. Gracias a sus Facebook o tuentis, podían ser imagen de un estiloso estilo de vida. Un ejemplo a seguir, una tendencia, un ser cool que brillase por sus hazañas y gran compromiso en la red.  Un mundo cargado de Likes. Que incentivaban a estos iluminatis de lo social. Pero a la par que nacen estos superstars, esta gente cool. Nace su contracultura, los haters o trolls. Que se dedicaban a despreciar, odiar y tolear a esta gente tan popular. Haciéndolos vulnerables, ridículos o volviéndolos en lo que más odiaban, en loosers.

                Nace twitter y con él, la información a lo bestia.  Ahora todo el mundo es profeta, periodista, megastars. Gracias al sistema de Fav, o a los famosos retwit, la información de estos sujetos recorre las redes. Informando o desinformando a partes iguales. Que si muere… El rey, Lina Morgan, Morgan Freman…  Trolean a políticos, famosos, futbolistas y modelos. Crean tendencia con su información. Perdón que no me acostumbro, crean TT (trending Topic). Deciden que es digno o no, de ser contado. Ah! Y no olvidarse de los hashtag, que si algo merece la pena ser mencionado, o tratado ha de llevar de acompañamiento uno.


                 Pero claro, tanta información cansa. El ser humano tiene necesidad de relajar su mirada. La lectura, aunque sean en 140 caracteres… cansa. Así que nace Instagram. ¡Oh my good! Solucionado.  Ahora todo el mundo es modelo, un ángel de Victoria secret, o fotógrafo profesional. Nace la revolución de lo visual. Selfies, Vines, wedcam wonders, foodies…  La revolución del narcisismo extremo, en dónde. O soy yo, o soy yo. Un mundo en donde yo me quiero tanto a  mí mismo, que he de mostralo al mundo. Pero quitando el mundo de los haters o trols.  Esto está cargado de peligros.

                Y aquí es a donde acabo llegado. Al 29 de abril de 2014. Noticia del periódico digital Europapress.  En donde encuentro la noticia de una chica estadounidense de 32 años de edad. Una joven que pierde la vida en la carretera, tras acabar de realizar un Selfie, y compartirlo en la red. Diciendo; “La canción Happy me pone muy feliz”.

   Y es que, amigos. El peligro nos acecha en términos anglosajones. Ser TT es peligroso, crear tendencia, es peligroso. Y perder nuestra intimidad es peligroso. Y como en este caso, mortal.  

La noticia la podréis encontrar aquí:  


http://www.europapress.es/chance/gente/noticia-courtney-sanford-subio-foto-facebook-segundos-despues-coche-estrello-20140428191617.html

miércoles, 23 de abril de 2014

Cuando el desnudo se convirtió en Photoshop


                No soy muy amigo del pájaro azul (Tittwer). Poco o casi nada lo utilizo… comparto mis “mierdas” y me entero de alguna noticia. Y así, enterándome de alguna noticia. Comienzo a ver como el mundo se revoluciona. Y no, no se alzaron en armas contra un gobierno abusivo, ni  intentaron córtale la cabeza a algún miembro de una monarquía desfasada, ni acabaron con un sistema capitalista abusivo…

¡NO! Simplemente ardían. Pero no ardían de pasión ante el cuerpo de una mujer joven, hermosa y con una carga erótica que el mismísimo Don Julio Iglesias quería para una noche de invierno. ¡NO! ardían porque 
el cuerpo de una Diosa endiosada  era normal…
Sí amigos, la señora Scarlett Johanson (una de mis actrices fetiche) Salía desnuda, por la filtración de su última película, UNDER THE SKIN. Película que iré a ver al cine con todo el entusiasmo del mundo.  Pero que cojones os cuento, seguro que ya habéis  visto las imágenes… Que tonto soy….

El caso es que; después de disfrutar de las imágenes, comienzo a ver la reacciones. Un sinfín de… “Está gorda”, “Tiene las tetas caídas”, “Que tiene un cuerpo feo”… Un sinfín de mamonadas, que me dejó desconcertado y pensativo. ¿Tan grande es la barra de medir? ¿Nuestras masturbaciones están tan caras? ¿Se terminó la imaginación? ¿Tan grande es la envidia?
No, pienso que la culpa es del Photoshop. Ese invento de Satanás que hace que nuestras fotos sean perfectas, que nuestros cuerpos luzcan una piel reluciente, una silueta más definida, un sinfín de mamonadas y cualidades que destrozan la libertad de ser.  Que se cargan la belleza de lo natural. Será que soy un romántico que aún recuerda el poder de imaginar. O la sensación de acariciar. O la excitación del tonteo, del jugueteo de las miradas y las muecas. Será que soy de otro tiempo, en donde las mujeres eran mujeres y la diversión no era contemplarlas, sino con ellas disfrutar.


PD: todo este Hipe, es publicidad. Asquerosa publicidad que gracias a ese TT hace que montones de personas acaben conociendo una película low cost.